Paying £1(£5) or nothing in dictator games: unexpected differences

28/07/2026

Pablo Brañas-Garza (U. Loyola Andalucía), Antonio M. Espín (U. de Granada) y Diego Jorrat (U. de Sevilla)

Palabras clave: incentivos monetarios, juego del dictador, altruismo, experimentos online, economía del comportamiento.

En economía experimental existe una convención casi sagrada: para que las decisiones de los participantes revelen sus verdaderas preferencias, hay que pagarles con dinero real. La lógica es sencilla. Si no hay nada en juego, responder con generosidad no cuesta nada, y las respuestas pueden estar contaminadas por el deseo de quedar bien o por la falta de atención. Sin embargo, el auge de los experimentos online en plataformas como Prolific o Amazon Mechanical Turk ha traído consigo una práctica curiosa: se paga con dinero real, sí, pero con cantidades muy pequeñas, a menudo de una libra o un dólar. ¿Sirven de algo esos pagos tan pequeños? ¿Se comporta igual la gente cuando el dinero es real, cuando es hipotético o cuando solo hay una probabilidad de cobrar?

Para responder a estas preguntas realizamos un experimento online con 1.195 residentes en Reino Unido utilizando el juego del dictador, una de las herramientas clásicas para medir el altruismo. Cada participante debía repartir 1 libra entre sí mismo y otra persona anónima. Los participantes fueron asignados al azar a tres condiciones: en la primera, todos cobraban según su decisión (pago real); en la segunda, solo cobraba una de cada diez personas (pago probabilístico, un protocolo muy habitual en la disciplina); y en la tercera, el dinero era puramente hipotético.

Los resultados nos sorprendieron. La literatura predice que sin incentivos reales las respuestas son más erráticas y, por tanto, más dispersas. Encontramos justo lo contrario: las decisiones hipotéticas fueron las menos dispersas, porque se concentraron fuertemente en el reparto igualitario del 50%. Además, la donación media fue prácticamente idéntica en las tres condiciones, alrededor del 40% del total, un nivel de generosidad notablemente alto.

¿Significa esto que los incentivos no importan? No exactamente. Para averiguarlo, repetimos el experimento multiplicando por cinco la cantidad en juego: 5 libras en lugar de 1. Con este cambio, el panorama se transformó. Los participantes con pago real se volvieron claramente más egoístas: donaron de media el 31% frente al 41% del grupo hipotético, aumentó la proporción de decisiones puramente egoístas y cayeron los repartos igualitarios. Lo llamativo es que el grupo con pago probabilístico siguió comportándose igual que el hipotético. Tiene sentido: una probabilidad de uno entre diez de ganar 5 libras equivale a 50 peniques esperados, una cantidad que sigue sin percibirse como relevante. Nuestros resultados sugieren, por tanto, que existe un umbral en el tamaño del incentivo: por debajo de él, pagar con dinero real puede ser, en la práctica, casi lo mismo que no pagar.

Quedaba una duda importante: ¿entienden los participantes qué significa que el dinero sea "hipotético"? Para comprobarlo, realizamos un tercer estudio con 299 personas en el que variamos únicamente la redacción de las instrucciones, tomando fórmulas empleadas en la literatura. A unos se les dijo que los pagos eran "hipotéticos"; a otros se les pidió que "imaginaran" la situación; y a un tercer grupo se le indicó explícitamente que, "por desgracia, el dinero no es real". Después preguntamos a cada participante qué probabilidad creía tener de cobrar de verdad. Los resultados fueron reveladores: con la palabra "hipotético", solo el 27% entendió que no había dinero real en juego; con la fórmula de "imagina", apenas el 9%. Solo cuando se decía expresamente que el dinero no era real, la mayoría (el 69%) lo comprendió. Además, estas creencias se reflejaron en el comportamiento: quienes creían que cobrarían con seguridad donaron menos, de forma parecida a quienes realmente jugaban con dinero.

Estos resultados tienen implicaciones directas para el diseño de experimentos, cada vez más utilizados en economía, psicología y ciencias sociales en general. Primero, los incentivos pequeños pueden no estar incentivando nada: si el pago no supera cierto umbral, los participantes lo tratan como si fuera hipotético. Segundo, la redacción de las instrucciones importa mucho más de lo que se suele asumir: buena parte de los participantes de estudios "hipotéticos" cree, en realidad, que puede cobrar, lo que difumina las diferencias entre condiciones. De hecho, esto sugiere que las diferencias entre tratamientos reales e hipotéticos documentadas en la literatura podrían ser estimaciones a la baja de las diferencias verdaderas. En definitiva, antes de discutir si hay que pagar o no a los participantes, conviene asegurarse de dos cosas más básicas: que el pago sea suficientemente relevante y que las instrucciones digan exactamente lo que queremos decir.

 

Cita del artículo:

Brañas-Garza, P., Espín, A. M. y Jorrat, D. (2026). Paying £1(£5) or nothing in dictator games: unexpected differences. International Journal of Game Theory, 55, 27. https://doi.org/10.1007/s00182-026-00995-1